Azar y suerte
La probabilidad de que le toque a uno la loteria es tan remota que si te pones a pensarlo no cruzarias la calle para comprar ni un decimo en la conviccion de que es mas probable que te atropelle un coche en el intento aun cruzando debidamente. Eso digo es la probalidad de que le toque o le atropellen a uno respectivamente pero no la de que le toque o atropellen a cualquiera en cualquier momento. Como vemos depende del punto de vista que queramos tomar; absoluto respecto a uno mismo o relativo respecto a un posible evento sin limite en el espacio y el tiempo. Asi la probabilidad de que alguien acierte en las quinielas o la loteria sin determinar quien deberemos considerarlo como uno; osea, como suceso seguro segun los matematicos. Otra cosa distinta seria cual es la probabilidad de que me encuentre un billete premiado al bajar las escaleras el dia trece de enero del 2014 a las siete en punto de la tarde hora de Madrid. Como vemos en este ultimo caso la probabilidad se vuelve tan remota que nadie apostaria por ella ni medio euro. Seria tanto como jugar al ajedrez con Kasparov con los ojos vendados siendo un aficionado. O defenderse en un juicio de la acusacion de hacker sosteniendo que se metio en la cuenta de otro usuario y la desvalijo sin querer mientras trataba de hacer la solicitud de hacienda por internet; cuando no de crear un virus por puro azar mientras jugaba al tetris. Ni siquiera seria creible haber puesto un anuncio subido de tono o de caracter racista por error mientras escribia una novela policiaca. Incluso eliminar un blog por azar parece hartamente improbable a menos que tengamos que cancelar veinte seguidos y nos confundamos de blog claro está. O dicho de otro modo; la posibilidad de que eso ocurra a alguien -incluso sin determinar a quien- es tan remota como para desestimarla totalmente sin mayores consideraciones. Un buen abogado diria que su cliente estaba jugando a entrar en las cuentas bancarias como un mero pasatiempo sin animo de lucro hasta que metio la pata y de paso la mano sin querer o creando virus como un mero entretenimiento yendosele de las manos o el anuncio que puso lo pego en la seccion de contactos para hacer una copia del documento y pegarla en su novela con idea de darle el mayor realismo posible y se equivoco de tecla. Hasta convenceria a un niño al que el profesor aquel de tercero de primaria les desvelo a mas de uno el misterio sin querer -en la convicción de que no esta revelando ningun secreto a esas alturas; el sentido religioso de hacer los padres regalos a sus hijos por reyes- de lo contrario con el argumento de que su educador no tiene mas remedio que rascarse el bolsillo por tener unos hijos zopencos y maleducados quedando fuera del censo de sus majestades de oriente. Dicho esto con las consideraciones oportunas todo lo anterior seria valido –me refiero a la creación propiamente dicha no al error de pulsar al ultima tecla equivocadamente o no- para la naturaleza a menos que pensemos que los virus naturales son mas simples que los artificiales. La probabilidad de encontrar un peñasco con cara o forma humanas es una cosa y otra encontrar un reloj enterrado en la arena de la playa y pensar que puede ser obra de las fuerzas ciegas de la naturaleza; como ya dijo en su dia cierto autor. Lo mismo deberia valernos para una simple hoja de arbol siendo mucho mas compleja en su estructura que el reloj mas complejo y perfecto como pueda ser el atomico. Es mas, este ultimo se basa precisamente en una regularidad de la naturaleza relativa a la resonancia de los atomos o como en el caso de los radiofaros o pulsares que giran y destellan en el espacio exterior con una cadencia constante por lo que se les tomo por obra alienigena cuando se descubrieron. Como vemos tanto la obra natural como la artificial se fundamenta en regularidades y constantes naturales pero ambas van mas alla de la propia regularidad de la materia a nivel atomico o molecular. Lo contrario seria como escribir una novela poniendo letras o palabras al azar en la esperanza de construir frases con sentido hasta conseguir parrafos enteros y por fin llegar a un final coherente. Eso si lo que pretendemos es crear algo que simplemente respete las reglas de la gramatica -incluso con la ayuda de un ordenador- hasta podria tener cierto sentido; pero tratar de descubrir algun misterio en relacion a la ciencia, la historia o la naturaleza con ese metodo resultaria totalmente descabellado. Mas cuenta traeria echar mano de Nostradamus, del tarot o de la ouija.


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